sorrento


SORRENTO


Ciudad greco-hosca, tal vez fenicia, posteriormente romana, Sorrento siguió los pasos de Roma hasta su caída. Fue, asimismo, ciudad-república durante la Edad Media (citada como una de entre las más importantes ciudades costeras del Sur de Italia), sometida posteriormente al ducado de Nápoles, del que se independizó en el siglo XI.
El proceso histórico que condujo a la constitución del Ducado de Sorrento forma parte de la lógica evolutiva del particularismo común tanto en lo referente a las colonias bizantinas (Nápoles, Gaeta, Amalfi y Sorrento), como en lo que concierne a las colonias longobardas (Benevento, Salerno y Capua) de la Italia meridional. El Ducado sorrentino, que englobaba toda la península, del Sarno hasta Campanella, tuvo una cierta resonancia debido, sobre todo, a la difusión de las industrias, de las construcciones y de los suministros navales, a la expansión del comercio marítimo y a la producción de fruta y de vino. No obstante, la clase política sorrentina estaba representaba por una aristocracia que basaba el propio poder en las propiedades inmobiliarias. Al mismo tiempo, el sector del comercio marítimo se limitaba a la actividad de pequeños comerciantes locales. Por esta razón, Sorrento no se convirtió jamás en una potencia marina.
Incluso la creación del Arzobispado tuvo lugar, con toda probabilidad, como consecuencia de la constitución del Ducado. Este último estuvo sometido, durante un cierto período, a la autoridad del Duque longobardo de Salerno (1039). Tras haber reconquistado la independencia (1052) con ayuda de los normandos, aceptó la protección normanda estableciendo un vínculo cada vez más estrecho entre la propia política y la del Duque de Capua, junto a quien tomó parte en la guerra contra el otro Duque normando Ruggero Il de Altavilla (1133 ó 1134).
Como resultado, Sorrento, que antes de la conquista gozaba de un gobierno y fuero propios, obtuvo la garantía de una mayor autonomía. De hecho, la ciudad no fue concedida ni adscrita en calidad de feudo a las posesiones de ningún noble y, si bien se vio obligada a renunciar a la independencia política, pudo conservar los privilegios aristocráticos y el control de los caseríos (Casali) (Massa, el Piano y Vico).
A comienzos del siglo XIV (parece ser en 1319), en la ciudad aconteció un hecho sangriento que condujo a la escisión de la nobleza más antigua en dos Casas nobiliarias o "Sedili", con la aparición, en contraposición con el originario 'Sedile di Porta', del 'Sedile di Dominova'. El prestigio de las Casas nobiliarias de Sorrento traspasó los límites territoriales inicialmente impuestos, llegando incluso a competir por algunos privilegios, durante el período de dominación española, con la propia capital: Nápoles.
Un evento particularmente relevante en la historia de la ciudad fue la invasión turca de junio de 1558, calificada de trágica por los saqueos que tuvieron lugar y por el número de personas asesinadas o llevadas, en régimen de esclavitud, a Constantinopla. La invasión turca aceleró la obra de reconstrucción de las murallas de la ciudad, obra que fue completada en el año 1561.
La población campesina de los caseríos y pueblos limítrofes hizo frente a largos períodos de batalla para lograr la autonomía e independencia de los nobles y aristócratas sorrentinos, a cuyos abusos llevaban siglos sometidos. Precisamente en este contexto cabe situar y enmarcar la revolución del genovés Giovanni Grillo (1648). Aprovechando una serie de diferencias y enfrentamientos de siglos con la nobleza del lugar, Grillo consiguió unir a los habitantes del Piano y a los campesinos de la propia Sorrento, encabezando un infructuoso asedio que se prolongó durante catorce meses.
Coincidiendo con el período de la Contrarreforma, la vida artística y social de la ciudad aristocrática desembocó en un pesado arcaísmo: surgieron varias academias y se difundieron numerosas órdenes monásticas, hasta el punto de imprimir una significativa huella conventual a la ciudad de Sorrento. Por el contrario, el desarrollo "burgués" del Piano y de los pueblos cercanos favoreció la evolución económica y social.
Durante la primera etapa de dominación borbónica, se fue intensificando gradualmente la actividad marinera y la pesca del atún, próspera actividad hasta comienzos del siglo XX. Con el regreso de los Borbones después de la trágica revolución de 1799, las Casas o Estamentos nobiliarios ("Sedili") fueron abolidos y el Piano y Meta, en 1808 y 1819 respectivamente, obtuvieron la independencia.
Una vez conseguida y proclamada la Unidad, también S. Agnello se independizó (1865), al tiempo que Sorrento hacía frente al "saneamiento urbano" que transformó su antiguo aspecto.
Durante los primeros años del siglo XIX, el sector de la marquetería empezó a sustituir progresivamente el arte aún más antiguo (siglo XVI) del tejido de la seda. Del mismo modo, también la agricultura evolucionó y se desarrolló hasta adquirir, a comienzos del siglo XX, las características de una actividad industrial y comercial propiamente dicha, con el cultivo intensivo de los cítricos, la transformación de los productos zootécnicos y las exportaciones, lo que llevó a crear en Sorrento la Facultad de Agronomía.
Períodos más próximos a nuestra época han visto la progresiva y, en algunos casos, particularmente intensa proliferación (alrededor de los años sesenta) de la actividad turística, que se convirtió rápidamente en el sector más destacado de la economía de la ciudad.


Algunas notas topográficas
La característica topográfica fundamental de la ciudad de Sorrento es su disposición y ubicación sobre un bloque de toba volcánica con paredes escarpadas. Este hecho debe de haber determinado la elección consciente y motivada del lugar para realizar los primeros asentamientos. El hecho de tener el mar al norte y profundos despeñaderos en los otros lados ha delimitado naturalmente, en la práctica, durante muchos siglos, la ciudad antigua (véanse los mapas del siglo XVIII del Pacichelli, del Coronelli y del Parrino).
Esto significa e implica que el casco antiguo de la ciudad, de origen greco-hosco, coincidía y se entrelazaba, prácticamente, con el área protegida por la muralla del siglo XVI (1551 - 1561), que se conserva aún hoy día.
Dicha afirmación queda documentada, por una parte, gracias a la existencia de la puerta antigua de entrada a la ciudad (prerromana) algunos metros por debajo de la actual puerta de "Parsano Nuova" y de los elementos de la muralla isodómica de origen griego presentes en la zona de Sopra le Mura; por otra parte, dicha afirmación está sustentada en los consistentes rasgos y elementos de planta urbana hipodamea (es decir, un sistema de planimetrías regulares que prevé la acomodación de los terrenos accidentados) que podemos observar aún hoy día pese a las alteraciones producidas por la proliferación del sector de la construcción.
La ciudad se encuentra dividida por una serie de calles longitudinales y transversales de aproximadamente tres metros de anchura (cardos y decumanos conforme a la terminología de los romanos y, primitivamente, ascendían a ocho tal y como confirman las investigaciones arqueológicas de Mingazzini y Pfister) que se entrecruzan y cortan en ángulo recto, dividiendo la ciudad en ÍNSULAE, cada una de aproximadamente 70 m x 50 m. Los bloques correspondientes a las ÍNSULAE originarias tenían como finalidad integrar, de forma armoniosa y funcional, las construcciones, dotándolas de amplios espacios verdes también necesarios para resolver el problema de la estrechez y de la escasez de luz típica en los ambientes antiguos.
Pese a las consistentes variaciones altimétricas llevadas a la práctica, dichas particularidades y modelos, las diversas estratificaciones y el carácter conventual que adquiere la ciudad, entre otros factores, se han preservado, en su mayor parte, íntegros hasta 1860-70.
En efecto, una vez terminada en el año 1840 la nueva carretera (actual SS. 145) que rodea Scutolo sustituyendo el histórico camino de herradura Seiano-Meta, en 1866, con la realización de la Via Duomo (actual Corso Italia) y de la Via De Maio alla Marina Piccola, se daba inicio a una fase de cambios y de profunda transformación de la antigua planta (véase el mapa del Cangiano de 1855, única descripción planimétrica de la ciudad con anterioridad a las transformaciones realizadas a lo largo del siglo XIX). Via Duomo constituía, en práctica, la continuación de la Strada Nazionale en el centro de la ciudad que, como consecuencia de las obras, quedaría desmantelado, dando lugar a un amplio proceso de urbanización y a la consiguiente eliminación de las zonas verdes y de los jardines del centro, cuya modificación reflejaba la nueva estructura urbana.
Actualmente, la ciudad parece haber resurgido y haberse desarrollado alrededor de esta calle, perdiendo así buena parte de la imagen de "aglomerado urbano compacto y hermético", sobrecargado del riguroso equilibrio de las ÍNSULAE.
Algo parecido ha tenido lugar con motivo de la transformación, en menor medida, a la que ha sido sometida la calle que conduce hasta Via Marina Piccola, que ha supuesto el corte de la antigua y sinuosa escalinata que evoca las escaleras fenicias de Capri, que se remontan al período helenístico.
Estas primeras e importantes transformaciones han abierto las puertas al intenso desarrollo experimentado tras la II Guerra Mundial en relación con la actividad del turismo. Desde 1960, Sorrento ha experimentado un profundo crecimiento, en particular en dirección a la colina, con el alargamiento de via degli Aranci y la construcción de nuevos edificios.



Via della Pietà
Sobre el trazado de un decumano del viejo sistema hipodameo se despliega via della Pietà, la más significativa calle de la ciudad en cuanto a urbanismo civil. En efecto, si bien en apariencia se presenta como una calleja (tras el trazado del amplio Corso Italia), en ella se encuentran notables obras arquitectónicas, como Palazzo Veniero, Palazzo Correale y la Loggia di Vico Galantario.
Palazzo Veniero, pese a su actual estado de abandono y a las alteraciones sufridas, constituye, con el desarrollo orgánico del motivo decorativo "toba amarilla-toba gris" un importante testimonio de los gustos tardo-bizantinos y árabes. La obra se remonta al s. XIII, período en que dichos elementos estilísticos encuentran amplia difusión en la arquitectura religiosa y civil del Mediodía, como puede verse también en el portal de la iglesia de S. Antonino. La fachada, alterada en parte por la mampostería de las ventanas, propone un modelo decorativo de singular organicidad y continuidad expositiva, con tres aberturas en arco en cada piso, delimitadas por amplias bandas de toba amarilla y gris, y con losas redondas en cuyo centro se aprecian preciosos salientes enlozados.
El cercano Palazzo Correale, del s. XIV presenta un carácter completamente distinto resaltando más los detalles arquitectónicos y escultóricos que el conjunto, según el influjo de la moda catalana. La fachada asocia ventanas en jimez de varias formas y dibujos, con motivos que se repiten en otras partes de la ciudad (ajimeces de Sta. Maria delle Grazie). Actualmente quedan solamente tres intactas: dos con arcos ojivales, con el blasón de la familia Correale en el centro; la tercera, distinta de las anteriores, es "de punta de nuez" y se basa en el modelo del gótico flamígero. El portal (elemento arquitectónico difundio en la ciudad en diversas formas) puede definirse "de corona", por su arco deprimido dentro de una envoltura rectangular. El palacio pertenecía a esta familia todavía en 1567, pero en 1610 fue comprado por el abad De Persio que fundó un retiro para huérfanas dedicado a Sta. Maria della Pietà. La iglesia adosada al monasterio es de estilo barroco, con una sola nave.
La Loggia di Vico Galantario, con el pequeño edificio del que forma parte, es un raro ejemplo de arquitectura del período aragonés que refleja la influencia de los maestros toscanos que trabajaron en Nápoles en la segunda mitad del s. XV.

Catedral de Sorrento - Via Corso Italia
antes del s. XI, la iglesia más importante de la ciudad era la de S. Renato, situada a extramuros, cerca del actual cementerio, donde todavía puede verse las partes conservadas, y anexa a una abadía. En 1821 el complejo de edificios cayó en el abandono por la abolición de las órdenes religiosas, de modo que las reliquias fueron transportadas a la actual Catedral.
El Duomo, de estilo románico, se remonta a principos del s. XV, y ha sido sometido a varias modificaciones y restauraciones a partir del s. XVI, culminadas con la reparación de la fachada en 1924. En el pasado, la puerta principal de la iglesia era el portal renacentista (1474) que ahora da a Corso Italia.
Es una iglesia muy rica, con lienzos de Oronzo y de Nicola Maliconico, Giacomo del Pò y otros artistas de la escuela napolitana del S. XVIII; un trono arzobispal de mármoles selectos de 1573; un púlpito de mármol de la misma época, y un coro de madera con órgano del s. XX, ambos originales de artesanos sorrentinos. Más significativos desde el punto de vista histórico-artístico son las balaustradas, las tarimas y los bajorrelieves conservados en el Museo Correale de Sorrento, el Museo Barroco de Roma y el Museo Metropolitano de Nueva York, testimonio de la importancia de la diócesis sorrentina en la Edad Media.


Iglesia de los Siervos de María - Via Sersale
La iglesia surgió sobre la antigua capilla de S. Bernabé, donada en 1722 por el Arzobispo Filippo Anastasio a la Congregación de los Siervos de María, fundada en 1717, que reunía a los jóvenes de la nobleza sorrentina para iniciarles en las prácticas religiosas. Las obras de ampliación, financiadas por Antonino Sersale, se completaron en 1772.
la iglesia, de estilo barroco, tiene una sola nave a la que se accede por una escalera de mármol con dos brazos obtenida a partir de la antigua capilla de S. Bernabé. En una hornacina en el lado derecho de la iglesia se conserva una importante talla e madera del Cristo Muerto, de autor desconocido. El día de Viernes Santo, esta talla sale en procesión, llevada por los Cofrades, encapuchados y vestidos de negro, seguida por la Virgen y el tradicional coro del Miserere.
Son también de gran interés los cuadros de Carlo Amalfi; las pequeñas esculturas de madera de la Virgen y San José (únicos ejemplos de pastores del s. XV); dos cuadros de Francesco de Santis; un fresco de De Mura y algunas estatuas en escayola de Vaccaro, pertenecientes a la iglesia de San Catello, antigua sede de la Congregación, demolida en 1868 a raíz de la construcción del Corso Italia.


Sedil Dominova - Piazzetta Sedil Dominova, Via San Cesareo
La organización administrativa de Sorrento se articulaba en el s. XVI a través de la división de la ciudad en dos Sedili.
Los Sedili eran "edificios de forma cuadrangular con amplias entradas laterales, en los que los nobles se reunían para pasar el tiempo y sus delegados discutían los asuntos públicos".
El Sedil Dominova es el único testimonio que ha quedado en toda Campania de estos antiguos sedili nobiliarios. Es una construcción del s. XVI, y su fundación y denominación derivan de la iniciativa de algunos patricios del Sedile di Porta, más antiguo y situado en el ángulo sudoeste de via S. Cesáreo, todavía hoy parcialmente visible.
Está formado por dos arcos de traquita que permiten descubrir el interior de la cúpula y las paredes de fondo, con frescos del s. XVIII que reproducen arquitecturas en perspectiva. Esto muestra la discontinuidad estilística de los elementos que lo componen. Los pilares y los arcos de columnas polistilo, con sus capiteles, son de gusto arcaizante y no tienen ninguna relación formal con la cornisa clásica que corona la estructura.
La cúpula, del siglo XVII, está formada por tejas planas enlozadas de color amarillo y verde, según el gustro expresado en las cúpulas de las iglesias.
La pequeña sala interna recogía las antiguas inscripciones en mármol, que posteriormente fueron llevadas al Museo Correale.
En el mismo museo se conserva también una pintura de Duclére que representa el pintoresca Sedil Dominova, con una fuente en forma de pilar en el centro. Actualmente esa fuente ya no existe, pero pervive en el nombre que todavía hoy se da a la piazzetta del Sedile: "Schizzariello".


Iglesia de la Addolorata - Via San Cesareo
Cuatro años después de la fundación de la Congregación de los nobles de la Stma. Virgen de los Siete Dolores (1728), en la calle más importante de Sorrento, via S. Cesareo, los nobles sorrentinos de los sedili de Porta y Dominova ordenaban el inicio de la construcción de una nueva iglesia dedicada a la Addolorata, terminada en 1739.
El interior de la iglesia es de planta central, con un casquete elíptico en lugar de cúpula y cuatro bóvedas inclinadas. Las paredes están adornadas con estucos barrocas; el piso es de ladrillos rojos, con dibujo de loza del s. XVIII napolitano. En las dos capillas laterales se hallan dos lienzos de Carlo Amalfi de 1769 representando a la Sagrada Familia y a la Stma. Trinidad en la Gloria, con dos singulares altares de toba local. Su aspecto deriva de la eliminación de las pinturas superpuestas a la toba, que daban a los altares un aspecto marmóreo. En el altar mayor, de mármoles polícromos, hay una estatua de madera del siglo XVIII que representa a la Virgen Addolorata. También la fachada es de toba y conserva las elegantes líneas del barroco del X. XVIII.


Iglesia de la Annunziata
El origen de esta iglesia es anterior a 1341. Surge sobre un antiguo templo dedicado a la diosa Cibeles, como demuestra el altar del mismo nombre del s. I d.C., hallado en la iglesia y que actualmente se conserva en el Museo Correale.
La tradición dice que la iglesia fue construida y dedicada a la Anunciación de la Virgen María por la noble familia Sersale (1133). Tras las primeras ampliaciones del 1411 fue sometida a notables cambios arquitectónicos en 1714, en parte debido a los daños causados por el terremoto de 1695.
En 1768 el cardenal de Nápoles A.Sersale hizo construir, corriendo él mismo con los gastos, la rigurosa fachada y el pórtico de toba, poniendo el blasón de su familia en el centro del arco de entrada.
La iglesia es de una sola nave, de estilo barroco. Las paredes están cubiertas de mármoles polícromos, mosaicos y estucos. Los seis altares laterales pertenecían a distintas familias patricias de Sorrento que tenían derecho de sepultura. El techo está cubierto en su totalidad con cuadros, y tiene en el centro un gran lienzo de F. Andreoli del 1700. Recordamos, entre otros, las telas que representan el descendimiento de Cristo de la Cruz y la Anunciación, del pintor sorrentino P. Di Maio.


Iglesia de los Sts. Felice e Bacolo - Via Tasso
Comúnmente conocida como iglesia del Stmo. Rosario, surgió probablemente bajo el imperio de Constantino Magno (610) sobre los restos de un antiguo templo pagano llamado Paritheon y fue categral de Sorrento de los s. XII al XV.
La iglesia fue consagrada primero a S. Felice, obispo de Nola, y más tarde también a S. Bacolo, tras lo cual, por las continuas apariciones de fantasmas y demonios que asustaban a los sorrentinos, éstos llevaron a ella los restos de este santo, hasta entonces conservados en las murallas de la ciudad, para defenderla. En 1651 se convirtió en sede de la Congregación de las ánimas del Purgatorio, cuyos miembros debían pertenecer, por tradición, a las familias patricias inscritas en el Sedile de Dominova. En 1834, los afiliados de la Congregación eran tan pocos que la iglesia fue concedida a la Confraternidad del Stmo. Rosario, anteriormente instalada en la iglesia de S. Vincenzo. En el traslado, los cofrades se llevaron el actual altar mayor, la talla de la Virgen del Rosario, el órgano, los mármoles más valiosos y todo lo que pudieron transportar.
La iglesia tiene una sola nave, con un ábside muy ancha y dos altares laterales, uno de los cuales fue concedido en el s. XVIII a la noble familia Donnorso. El techo está recubierto en su totalidad por un gran lienzo que representa la Stma. Trinidad.


Iglesia y Monasterio de S. Paolo - Via Tasso
La iglesia está adosada al antiguo monasterio de las monjas benedictinas de S. Paolo, cuyos orígenes pueden rastrearse ya en el siglo IX .
Saqueado por los turcos en 1558, el complejo pasó por infinidad de cambios en el curso de los siglos, y en 1731, tras un terremoto, fue sometido a una importante restauración, que imprimió a los edificios un caracter dieciochesco que aún hoy se aprecia claramente en el claustro, en las galerías de las celdas aún conservadas, en el locutorio y en la misma iglesia barroca.
En la incompleta fachada de la iglesia, se percibe un uso de la columna mural de estilo único que evoca y hace suyos motivos de Miguel Ángel.
Formada por una sola nave con bóveda de arcos inclinados y lunetas, muestra gran riqueza de decoraciones, estucos, lienzos del s.XVIII y un pavimento de loza sobre fondo cerámico.
No se puede dejar de mencionar el pequeño campanario-mirador y la cúpula enlozada según las líneas de la iglesia de S. Marcellino en Nápoles.


Basílica de S. Antonino - Piazza S.Antonino
El origen de la basílica parece remontarse hasta el s. XI, si bien ya en el s. IX existía en el lugar una capilla dedicada a S. Antonino. En 1378 se instituyó en la iglesia la Confraternidad dei Battenti; más tarde, en 1608, fue concedida a los Padres Teatini. La basílica fue restaurada por estos últimos según los cánones de la Contrarreforma. Éstos reconstruyeron por completo la fachada con pórtico y campanario según las líneas que todavía hoy pueden apreciarse, y construyeron la casa religiosa con huerto y bajada al mar, que actualmente es Casa Comunale.
La iglesia, pese a las reconstrucciones y restauraciones efectuadas entre los siglos XVIII y XIX (por ejemplo, los estucos ornamentales), ha conservado la base de basílica de tres naves, con planta de cruz latina. Presenta diversos elementos recuperados de otros enclaves, como los fustes de las columnas, procedentes probablemente, por su particular uniformidad, del pórtico de una de las muchas villas romanas que se hallan en la zona de Sorrento.
Mencionamos también los dos lienzos de Giacomo del Po, que describen la peste de 1656 y el asedio de la ciudad por parte de las poblaciones de los Casali, guiadas por el agitador genovés Giovani Grillo(1648), así com el lienzo del techo, de autor desconocido, que representa a S. Antonino en el acto de liberar del demonio a la hija del príncipe Sicardo.
Interesante es el belén de la escuola de Sammartino (s. XVIII), donación del poeta sorrentino Saltovar, y el portal meridional, de formas bizantino-románicas que se remonta al s. X. A sus lados hay dos columnas de mármol amarillo antiguo, con capiteles corintios que sostienen un dintel formado por un resto de cornisa de la misma época que sirve de soporte a una luneta en cuyo centro hay una cruz griega. El alternarse de los colores de la toba amarilla y gris es una referencia clara a las taraceas de influencia bizantina y árabe que se hallan en varios monumentos de Campania y del Mediodía, con uno de los testimonios más antiguos en esta expresión sorrentina. Éstas y la demás decoraciones en toba, no visibles desde la calle y situadas por el lado sur, dan una idea de cuál debía de ser el aspecto primitivo de la fachada.


Iglesia y Claustro de S. Francesco - Via V.Veneto
El monasterio situado al lado de la capillas de S. Martino se remonta a la primera mitad del s. VIII. Este monasterio, antes de pasar en el 1500 a los padres franciscanos, ha sido casa religiosa, primero de las monjas benedictinas y posteriormente de los padres conventuales.
La historia de este monumento medieval se refleja en la discontinuidad de formas que se pueden observar en la arquitectura del claustro. Los primitivos y toscos arcos cruzados de toba, a ambos lados del pórtico, expresión estilística del finales del s. XIV, han sido sustituidos en los otros dos lados por arcos redondos sobre pilares octogonales. En los capiteles de estos últimos puede verse el emblema de las familias Sersale y Nobilione, que probablemente han contribuido a condicionar el claustro. Por último, hay que notar la presencia de varios elementos tomados de templos paganos, como las tres columnas de ángulo, a las que se ha dado un uso funcional.
Al lado del convento está situada la iglesia de S. Francisco. Se remonta al 1500, si bien ha sido reconstruida por entero a comienzos del s. XVIII, a raíz de los graves daños sufridos en el terremoto de 1688.
La fachada actual, de mármol blanco, fue construida en 1926, con ocasión del séptimo centenario de la muerte de S. Francisco.
Al entrar en la iglesia, en la primera de las tres capillas a la derecha puede admirarse una talla de madera que representa a S. Francisco con Cristo Crucificado, donada por la familia Vulcano a mediados del s. XVII. En la primera de las tres capillas de la izquierda se pueden ver los restos de una columna de toba que formaba parte de la vieja construcción. Más evidentes y significativos son los elementos arquitectónicos de toba del s. XIV, que han salido a la luz durante las recientes obras de restauración de una pequeña sala anexa a la iglesia: un arco sostenido por columnas que terminan en capiteles ricos de decoraciones florales.


Iglesia y Monasterio de Sta. María delle Grazie - Via Sta.M.delle Grazie
La construcción de la iglesia, con el monasterio dominico anexo, fue ordenada por Bernardina Donnorso, una noble florentina, en 1566.
Al templo se accende a través de un pórtico cubierto por un arco. La parte superior del portal de entrada cuenta además con un bajorrelieve de inspiración toscana. El coro de las monjas, en el interior, es obra del s. XVII. Del mismo período son las tribunas y las celosías de madera a lo largo de la nave.
La iglesia es de una sola nave, de estilo barroco, recubiera por entero de mármoles polícromos esculpidos y taraceados. Sobre el altar, una tabla de 1582 de Silvestro Buono Iunore que representa a la Madonna delle Grazie con los ángeles, S. Juan Bautista y Sto. Domingo en el acto de presentar a la virgen la fundadora del monasterio. A lo largo de la nave hay cuatro pequeños altares, todos ellos del mismo estilo.
Notable el piso enlozado, sobre todo en el ábside, con abundancia de motivos florales en esmalte blanco "cristalizado". El monasterio guarda abundantes paramentos sacros, bordados por las monjas.


Cisternoni di Spasiano - Corso Italia
Toman su nombre de los señores que fueron propietarios de los huertos en el s. XVII, pero fueron construidos en época romana, junto con el acueducto del Formiello, que los alimentaba. El acueducto nacía en Piano di Sorrento y se extendía cubriendo una longitud aproximana de unas cinco millas.
Los Cisternoni di Spasiano, por su importancia y su tamaño son testimonio del desarrollo alcanzado por la ciudad en la época de Augusto, cuando las tierras de la Península sorrentina fueron asignadas a los veteranos y en la costa surgieron amplios y numerosos complejos residenciales.
Actualmente quedan dos de estos "cisternoni": el primero, formado por nueve cámaras comunicadas, todavía utilizado para la alimentación de agua de Marina Grande y Marina Piccola; el otro, de diez cámaras, en estado de completo abandono.
De notable capacidad, es una obra en ladrillo con forma de paralelogramo con bóvedas de arcos acostados revestidas por dentro de un mortero durísimo; fueron sin lugar a dudas restaurados en la época de Antonino Pio, como demuestra una incripción esculpida en una tubería de plomo, conservada actualmente en el Museo Correale.


Iglesia del Carmine - Piazza Tasso
En la capilla lateral de la iglesia se encuentra el lienzo del Martirio de trece cristianos sorrentinos, de autor desconocido del 1600, que recuerda los orígenes de este templo, levantado entre 230-240 d.C., cuando en Sorrento hubo una persecución contra los cristianos.
Al lado de esta capilla, en 1572 los Padres Carmelitas construyeron una iglesia más grande con campanario, dedicada a la Madonna del Carmelo; el edificio adyacente sirvió de convento para los monjes.
La construcción, de estilo barroco, con interesantes estucos del fines del XVIII, es de una sola nave. En el ábside, a lo largo de las paredes de la iglesia y bajo el techo se encuentran una serie de lienzos de maestros de la escuela napolitana del XVIII, Avellino y Cingeri entre ellos.
En el curso de recientes restauraciones en los pilares del arco central de la fachada se han descubierto algunas columnas romanas.


Puerta de Marina Grande
La Puerta de la Marina Grande ha sido probablemente, hasta el s.XV, el único acceso por mar a la ciudad (lado noroccidental).
Pese a todos los cambios y reconstrucciones, conserva en gran medida las líneas de la antigua puerta griega, es decir, el aparejo isodómico con encaje perfecto entre los bloques y su colocación alterna en los ángulos. Es interesante la planta de doble puerta que sigue la curva de la subida. Además, pueden verse tramos de las murallas flanqueando la calle que desde fuera llevaba hasta la puerta.
El monumento está además ligado a la invasión del los Turcos, quienes según la tradición, el 13 de junio de 1558 saquearon la ciudad entrando por la Puerta de la Marina Grande, abierta por un esclavo de la familia Correale.


Las antiguas murallas - Largo Parsano, Via degli Aranci
Del cinturón defensivo griego queda el amurallado que se halla por debajo del nivel de la calle en Porta Parsano Nuova, y que puede verse a través de una reja. Los restos de la Puerta Sur de la Sorrento antigua salieron a la luz en 1921 y una lápida de datación los situó erróneamente en la época de la colonia de Augusto (en período romano en realidad seguían usándose las murallas de época griega). Otros restos, si bien de escasa entidad, de la muralla griega, más allá de la Puerta de la Marina Grande, son el pequeño tramo (supera apenas los 3 m. de altura y anchura) de la cortina occidental descubierto en 1933 en via Sopra le Mura.
La ciudad romana se superpuso al asentamiento griego conservando la planta urbana y la misma muralla de grandes bloques isodómicos. Estas murallas fueron la defensa de Sorrento durante toda la época medieval y resistieron varios asedios.
Su reconstrucción comenzó en 1551, después de que las guerras entre angioini y aragoneses las hubiesen dañado irreparablemente, y se completó solamente en 1561, después de que la trágica invasión turca del trece de junio de 1558 acabó de convencer a los sorrentinos de la necesidad de acelerar las obras.
Las murallas del virreinato se levantaron con bloques casi regulares de toba protegidos con estuco, con un línea de marca que sigue horizontalmente toda su longitud. Mantenían el mismo recorrido que el recinto defensivo greco-romano, apartándose ligeramente de éste sólo en algunos tramos.
Antes de los cambios recientemente efectuados, las murallas del virreinato rodeaban completamente la ciudad, y los únicos pasos, las Puertas, estaban situados a la altura del decumano máximo y del cardo máximo y en los recorridos que llevan a las dos marinas. Son el único ejemplo que ha quedado de murallas del virreinato en Italia meridional. El tramo más largo es el del lado sur, que va de la calle de Marina Grande a Puerta Parsano Nuova y de ahí a los restos del Bastione di Piano, situado en el extremo de las murallas del este, demolidas por entero en 1866 por las obras de ampliación de Piazza Tasso. Otro tramo de muralla de unos 100 m. con dos pequeñas fortificaciones se encuentra por debajo de via Sopra le Mura, cayendo a pico sobre el barranco occidental y sobre la Marina Grande.


Casa de Cornelia Tasso - Via S.Nicola
Antiguamente propiedad de la noble familia Sersale, está situada en la que hoy es via S. Nicola, y en ella vivió la hermana de Torcuato Tasso, Cornelia, tras su matrimonio con Marzio Sersale (1558). En esta casa residió el poeta en 1577.
A la izquierda del palacio se construyó una capilla familiar consagrada a S. Nicola di Bari (de ahí el nombre de la calle).
Es importante por sus balcones esculpidos con motivos apulianos y sicilianos. En el portón de entrada puede verse el blasón de los Sersale.


Museo Correale di Terranova
Fue fundado a comienzos de este siglo por la familia Correale. Contiene una interesante colección arqueológica de mármoles greco-romanos y medievales pertenecientes al Municipio; muebles napolitanos y extranjeros de los s. XVII y XVIII; porcelanas de Capodimonte, de Sevres, de Sajonia, de China; cristales de Bohemia y de Venecia; bronces. En las paredes se admiran pinturas de la escuela de Posillipo, entre ellas obras de Gigantes y Duclére, así como lienzos de Cavallino, Spadaro, Salvator Rosa y A. Vaccaro. Sin olvidar la colección de taraceas de Saltovar.


Capilla de Sta. Maria dei Soccorso - Puerto de Sorrento
El aspecto original de la Marina Piccola, población marinera, sufrió profundas transformaciones tras la construcción de via De Maio en 1866. De la antigua vía de acceso quedan restos en las escaleras que llevan a la marina, que recuerdan las escaleras fenicias de Capri.
Como testimonio de la antigua estructura del lugar queda tan solo la pequeña capilla construida probablemente por la familia Correale, propietaria de la zona. En esa capilla se levantó en 1831 una Congregación laica dedicada a Sta. Maria del Soccorso y a las ánimas del Purgatorio.
Un detalle artístico de cierto valor es el lienzo pintado por el sacerdote Andrea Scarpato, que representa a la Madonna del Soccorso en el acto de expulsar a un dragón infernal que ataca a un joven.
Es típica la procesión de la Madonna, que costea las cercanas playas seguida por muchas embarcaciones en una barca especialmente preparada.